Autor/a: Chis Pueyo
Género: No-ficción
Serie: Autoconclusivo
Fecha de Publicación: 2016
Páginas: 207
Calificación
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Sinopsis: Érase un niño que jamás vivió más de dos años seguidos en una misma casa, por lo que decidió pintar las paredes de todas sus habitaciones con estrellas. Su rechazo al colegio y una familia inusual le empujarán a emprender un viaje donde no todo serán constelaciones y pedirle deseos a la luna. Es hora de bajar al barro, equivocarse con una princesa y terminar encontrando un príncipe… ¿o no?
Sus ansias de libertad, tres antídotos de supervivencia y unas botas plateadas le acompañarán por un mundo muerto donde los sueños llegan descalzos y despeinados a Ninguna Parte.
Opinion Personal
Me parece un libro de maravilla, y quizás lo diga porque parte de su historia le he vivido yo también.
Al principio me costó un poco la lectura, teniendo en cuenta que estoy acostumbrada a leer un texto completamente homogéneo, ya que varia las fuentes, tamaños e incluso varia la narración. De a poco me fue pareciendo menos dificil leerlo hasta que me fue absolutamente placentero. Pero eso no significa que sea inentendible. De hecho se le entiende mucho y no hace falta matarse para entender las metáforas. Es un libro inspirador, me ha dejado con las ganas de sacar dos vasos cuando llueve, de soplar a la luna y de viajar para alejarme del dolor. Aunque no todo ha sido color de rosa. Bullying escolar, un padrastro violento y una madre que no supo hacerlo mejor, han hecho esta historia tan desgarradora y triste, como conmovedora y sentimental.
Al principio me costó un poco la lectura, teniendo en cuenta que estoy acostumbrada a leer un texto completamente homogéneo, ya que varia las fuentes, tamaños e incluso varia la narración. De a poco me fue pareciendo menos dificil leerlo hasta que me fue absolutamente placentero. Pero eso no significa que sea inentendible. De hecho se le entiende mucho y no hace falta matarse para entender las metáforas. Es un libro inspirador, me ha dejado con las ganas de sacar dos vasos cuando llueve, de soplar a la luna y de viajar para alejarme del dolor. Aunque no todo ha sido color de rosa. Bullying escolar, un padrastro violento y una madre que no supo hacerlo mejor, han hecho esta historia tan desgarradora y triste, como conmovedora y sentimental.
Página 58:
"El Chico de las Estrellas conoció a gente que no se atrevía a tatuarse porque los tatuajes no se quitan, que no besaban por si se apartaban, que no viajaban en avión por si se caían, que no se ponían zapatos rojos por el qué dirán"


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